Afortunadamente llevamos un otoño como debe ser, húmedo, mojado, lluvioso, es la única oportunidad que tienen nuestros valles para lucir preciosos en primavera. Estas lluvias, cuando van acompañadas por claros soleados, nos dejan fotos tan bonitas como esta. Me consta que en la misma sobran un montón de cables pero si quería sacar la torre con el arco iris tenía que ser así. No pude llegar a su inicio para buscar la olla de oro que dicen las leyendas que hay donde comienza el arco, prometo buscarla la próxima vez y si la encuentro la pondré en la foto semanal.